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El autor rescata su relación epistolar y telefónica
con Ramón Sampedro, el tetrapléjico
que durante treinta años reclamó ayuda
para bien morir.
En el libro se aprecian dos actitudes: la inquebrantable
decisión de Sampedro para dejar de ser un cadáver
pensante y la pusilanimidad del autor ante la amenaza
de enjuiciamiento, que pesa lo suficiente como para
negarle la ayuda a su amigo.
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Florencio
Martínez Aguinagalde
Palencia, 1951 |
Creció en Barcelona, ciudad de la que conserva,
además de los entrañables recuerdos,
el idioma y la afición por el Barça,
pero se considera bilbaíno. Periodista durante
tres décadas, hoy trabaja como profesor universitario,
dedicando su tiempo libre al cine, la lectura o la
fotografía. Ha publicado la novela Trozos de
barro (Hórdago, 1980), Palabra de Chillida
(UPV-Gobierno Vasco, 1999) y varios libros sobre periodismo.
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